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28 ago 2016

Gotha: una sorpresa en el camino (I)

En ocasiones los extras nos sorprenden. Cierto que esta afirmación es una perogrullada, pues aquello que se adapta a lo preconcebido pierde la capacidad de asombro que nos ofrece lo inesperado. La tarea del buscador de Rincones con historia (en adelante “el buscador”) suele desarrollarse en líneas generales por un proceso en el que se dan cuatro etapas bien diferenciadas. En primer término se encuentra la fase que denomino «primer amor». Aquí surge la chispa; crece el deseo y, envuelto en los hormigueos del enamoramiento, se anhela con fervor adolescente visitar el lugar en cuestión. Ahora bien, para “el buscador” esa visita requiere una segunda fase llamada «cortejo».  En el cortejo se despliegan nuestras mejores capacidades para adquirir un mayor conocimiento de nuestro objeto de deseo. Este momento no es baladí, de él depende en buena medida el éxito de nuestra tercera fase: el «encuentro».  En el encuentro “el buscador”...
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27 ago 2016

A sus pies, mi estimado Bach (II)

Dando un rodeo, desde Frauenplan bajamos hasta la calle Frauenberg para tomar una vez más la Karlstrasse en dirección a la Plaza del Mercado. Se hacía necesario, antes de proseguir con nuestra investigación, un pequeño paréntesis comercial que distendiera por instantes la carga histórica a la que habíamos estado sometidos. Para ello, nada mejor que la Karlstrasse con sus múltiples cafeterías y comercios. Hay algo de hipnótico en las calles comerciales, todas ellas cortadas por el mismo patrón y salpicadas de las mismas franquicias. No importa el lugar, ni siquiera su tamaño; el entorno nos es familiar y crea a nuestro alrededor una zona de confort en la que nos sentimos seguros: ¡Estamos en casa! En cierto modo, uno tiene la sensación que en esta nova religio universal del consumismo, los centros comerciales son una nueva suerte de iglesias y monasterios. Cosas de la globalización, imagino. En la Marktplatz se encuentran tres de los...
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21 ago 2016

A sus pies, mi estimado Bach (I)

La visita a la Lutherhaus bien merecía un pequeño homenaje. Una de las muchas Bäckerei (panadería) que sazonan la ciudad fue la excusa perfecta para ello. Y entre bocado y bocado de un almibarado dulce, cuyo largo e impronunciable nombre quedó en el olvido perpetuo, tomamos la Lutherstrasse hasta desembocar en su confluencia con la Frauenplan. Sin dar tiempo a terminar el empalagoso refrigerio divisamos la escultura de un personaje que nos es del todo apreciado y familiar; al fondo, a pocos metros de distancia, una rústica casa que destaca por su color amarillo toscano, cierra nuestro ángulo de visión. Nos encontramos en la Bachhaus (casa de Bach) y el Bachdenkmal (monumento a Johann Sebastian Bach). Bachdenkmal en Eisenach Con no menor reverencia que en el Lutherdenkmal aproximamos nuestro paso hacia el Kapellmeister de Santo Tomás para rendirle humilde tributo. La escultura en bronce es, al igual que la de Lutero, obra de...
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14 ago 2016

Mi querida ciudad de Eisenach

Quisimos entrar en Eisenach como antaño entraban sus gentes y visitantes, y a falta de carro, caballo o mulo, cosa que le hubiese dado una cierta dimensión folclórica al asunto, lo hicimos caminando a través de su antigua puerta.  Nikolaitor y Nikolaikirche La Nikolaitor es la única puerta que se conserva de la ciudad medieval; aunque en realidad es una de las torres que fortificaban la muralla en aquel punto de entrada. Para darle mayor lustre al escenario, y de paso contentar la memoria de su tía Adelaida, quien fuera abadesa del monasterio benedictino que allí se encontraba,  el landgrave Ludwig III mandó construir, allá inicios del siglo XII, la Iglesia de San Nicolás (Nikolaikirche), hecho que humildemente agradecemos al viejo conde, y que dota de mayor monumentalidad nuestro acceso a la población. Curiosamente, por este mismo acceso entró el quinceañero Martín Lutero en 1498 con el propósito de proseguir con sus estudios....
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9 ago 2016

El Castillo de Wartburg

Una fina lluvia comienza a caer al tiempo que enfilamos por la empinada carretera que separa la pintoresca población de Eisenach del Castillo de Wartburg. Pronto, un colosal bosque de hayas, alfombrado de enormes helechos, indica que nos encontramos en la antesala de una de las zonas verdes más hermosas del centro de Alemania: el bosque de Turingia.  Expectantes por  llegar al encuentro del «caballero Jorge», volvemos de tanto en tanto la mirada hacia el valle, tratando de localizar, de forma casi intuitiva, la torre de la Iglesia de San Jorge (Georgenkirche), testigo impávido del ir y venir de ilustres personajes. Finalmente, la alargada silueta del Castillo, recortada en el grisáceo cielo alemán, se presenta ante nosotros. Lo que antaño fue la residencia de los landgraves o condes de Turingia, escenario de las alegres músicas y cantos de los trovadores o minnesänger, se nos antoja ahora una sombría amalgama de edificaciones,...
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